p a b l o f r a n c h i / t a n g o ( p u r o c u e n t o )
Pisotones |
Concurso
de baile Ciertamente Carlos Pisotones |
AAAAl
cuarto pisotón, mi compañera de baile, que no era ni la primera
ni la segunda de la noche, me abandonó rotundamente en el medio de la
pista sin la delicadeza de sus predecesoras, que al menos esperaron el final
de la pieza para dejarme plantado, probablemente porque no se atrevían
a cruzar solas la marea de danzarines. Ésta no sólo se atrevió,
sino que en su carrera por alejarse de mí desparramó a una pareja
de ancianos que apenas habían mantenido la vertical durante lo que iba
de la noche.
AAAEmprendí
la retirada de la pista dispuesto a no dejar de caminar hasta llegar a casa
cuando apareció ella, de pie a un costado de la pista con cara de haber
sido reciente y poco caballerosamente abandonada por algún miserable
bailarín de indudable mal gusto.
AAAMe
acerqué, le tendí la mano con una sonrisa y la llevé con
todo desparpajo al círculo central de color rojo que adornaba el centro
de la pista, donde terminamos de bailar el tema que sonaba en la voz de Agustín
Magaldi (hijo) con los pies morados de tantos y tan furibundos pisotones.
AAALlevamos
treinta y siete años juntos, y si bien nunca hemos aprendido a bailar,
en todo este tiempo nos hemos reservado nuestros gloriosos, estudiados, ensayados
y memorables pisotones para nosotros mismos.
Pablo Franchi
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