p a b l o f r a n c h i / t a n g o ( p u r o c u e n t o )
| Concurso
de baile Ciertamente Carlos Pisotones |
AAATreinta
y siete días y cincuenta y un zapaterías le llevó a Pepita
encontrar un par de zapatos adecuados. En su lengua eso significa cómodos,
llamativos (pero no tanto), discretos (pero no tanto), capaces de estilizar
sus piernas, y marcarle los muslos y las pantorrillas. Debían brillar
pero sólo lo suficiente, de modo de no opacar el resto del vestuario
ni sus brillantes ojos verdes, pero, por sobre todo, debían tener el
precio justo (si es muy caro no podemos pagarlo, si es barato debe ser de mala
calidad, dice Pepita).
AAANo
bastó que Pepita estuviera excepcionalmente bella el día del concurso:
fuimos eliminados en primera ronda, y si bien nos relegaron el resto del concurso
a unas banquetas al borde de la pista, a Pepita no le importó (menos
a mí, que había ido a la fuerza) no ganar la copa ni los cien
pesos del primer premio. Tal como esperaba, ella y sus zapatos fueron el centro
de atracción de la noche -más que los propios ganadores- y en
los siguientes tres días ganó cuatrocientos treinta y dos pesos
con la compraventa de venticuatro pares de zapatos cómodos, prácticos
y baratos, idénticos a los suyos.
Pablo Franchi
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