p a b l o f r a n c h i / t a n g o ( p u r o c u e n t o )
| Concurso
de baile Ciertamente Carlos Pisotones |
AAACiertamente
Carlos es un bailarín sensacional, estupendo, incomparable. Esas palabras
lo desciben bien, pero la palabra adecuada es glorioso. Ciertamente Carlos es
un bailarín glorioso, y no caben dudas que han suspirado, suspiran y
suspirarán por él las más hermosas mujeres del club al
verlo bailar, las mismas mujeres que le retiran indignadas la mirada apenas
se pierde el sonido de su último paso soberbio entre los aplausos del
sol-do del final.
AAAMientras
baila, los hombres nos limitamos a admirarlo, porque Carlos está más
allá de provocar envidia o celos. Carlos sólo pude ser admirado
y nadie es tan necio o ciego como para no hacerlo. Y Carlos baila. Cada movimiento
suyo es maravilloso y todos los que no estamos en la pista ensayamos torpes
copias de lo que le vemos hacer.
AAADe
todos modos cualquier intento es inútil, supongo yo que porque Carlos
tiene ciertas cadencias que nosotros no podemos copiar, porque Carlos, entre
otras cosas, es rengo, jorobado, miope, torpe, huele mal, y se ensimisma casi
hasta el autismo en los momentos de silencio. Pero cuando escucha a Magaldi,
a D'Arienzo, al Zorzal, a Sosa, se ilumina y resplandece, encegueciéndonos
con su danza maravillosa e inimitable, haciéndonos creer que nunca ha
existido o existirá un bailarín de tango como él.
AAAPero
de madrugada, cuando estamos agotados, al finalizar la última pieza,
Carlos se retira tan solo como vino, arrastrándose lastimosamente, cargando
sobre sus espaldas nuestras miradas miserables: sólo vemos a un tipo
rengo y medio ciego que nos entorpece la salida.
Pablo Franchi
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