p a b l o f r a n c h i / h i s t o r i a s b i z a r r a s
Caballeros |
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v o l v e r a l i n i c i o |
c u e n t o a n t e r i o r |
c u e n t o s i g u i e n t e |
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AAASomos
los tres gordos gigantes que ocupamos los cinco asientos del fondo del bondi;
olemos mal, nos tocamos, escupimos por la ventanilla, en la ventanilla y sobre
el pasillo, hablamos y nos reímos en voz altísima, decimos groserías
a las mujeres, nos metemos los dedos en la nariz y pegamos los mocos bajo el
asiento siempre y cuando no tengamos una espalda a mano, nos reventamos nuestros
granos de pus unos a otros, tomamos cerveza, eructamos, tiramos las latas por
la ventana, desparramamos nuestros bultos por el pasillo, nos cortamos las uñas
de los pies, y nos burlamos de la prohibición de fumar con habanos de
quince centímetros.
AAAPero
cuando sube una embarazada y el pibe del primer asiento no se lo cede, nos levantamos,
atravesamos todo el bondi sin importar si golpeamos cabezas, aplastamos ancianas,
aplanamos pies, quebramos espaldas o estampamos caras contra las ventanillas:
llegamos hasta el pibe, lo levantamos por el cuello, lo tiramos al piso, lo
pateamos, lo escupimos y lo lanzamos por la puerta, prácticamente obligando
a la embarazada a sentarse en el asiento libre.
Volviendo
a nuestros asientos, por el ventanal del fondo vemos que allá, a un par
de cuadras, el pibe todavía no se levanta del empedrado.
AAA
Obvio: las
muletas nos las quedamos.
Pablo Franchi
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