NO END

AAHace quince minutos que espero el bondi. Es temprano, hace frío y se esperan heladas. Dormí poco y estoy desganado, sin embargo tomo mi libreta de anotaciones casera para estar preparado en caso de que las Musas decidan trabajar a pesar del frío.
AASucede algo mejor. Llegan a la parada dos señoras en sus sesentas. A y B. Me ahorraré su descripción: con este diálogo no hace falta.
AA-Es un producto fantástico.
AA-Una lavandina -dice B y A asiente-. ¿A qué hora te levantaste?
AA-Seis y media.
AA-Me di cuenta cuando saliste esta mañana con tu hija.
AA-La camisa blanca le quedó perfecta. Le encanta esa camisa.
AA -¿Tenés la plata justa?
AA-¿Es tarde?
AA-No tenemos apuro.
AA-¿Cómo que no? ¡Mirá la hora!
AA-¿Y te sacó las manchitas?
AA-Las manchitas no, pero el resto quedó perfecto.
AA-¿Necesitás cambio? –dice B, y A niega con la cabeza- ¿Así que a las seis y media?
AA-Sí, para ir a la facultad.
AA-Me dijo Estela que es carísima.
AA-Ochenta pesos.
AA-Ochenta y siete, me dijo.
AA-Puede ser, pero es muy buena.
AA-Ya sé. ¿Necesitás cambio? – repregunta A, y B vuelve a negar-. ¿Ya empezaron?
AA-Ya terminan. Al menos ella. Le falta lo que queda de este año.
AA-¿Y le va bien?

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